Perdió Independiente ¿De quién es la culpa?

Independiente volvió a perder el clásico de Avellaneda, otra vez fue 1 a 0 y en El Cilindro. Pero en esta ocasión con una participación primordial del árbitro Mauro Vigliano, que en la previa fue pedido por ambas dirigencias.

Seguramente muchos hinchas pondrán hincapié en lo mal que juega Independiente, algo esperable por el entrenador que fue a buscar, Julio César Falcioni. Otros por el penal que inventó el árbitro sobre la hora del partido y que le dio la posibilidad a Copetti de marcar el gol de la victoria académica. Y por otro lado estarán los que ven a Independiente desde el 2010 para acá y creen que el máximo logro fue la Sudamericana del 2017 y que el presidente, Hugo Moyano, inventó el club y es más que Don Pedro Iso, Don Julio Grondona y Don Herminio Sande. Y todos buscarán un responsable y un culpable.

A mi opinión hay uno, o unos cuantos. No es ni el entrenador ni los jugadores que muchos han demostrado con creces y a los largo de su carrera no estar a la altura de ponerse la camiseta que tanta historia y hazaña tiene encima, sino que es la cúpula dirigencial: Hugo Antonio Moyano (presidente), Pablo Moyano (vicepresidente 1) y Hector Maldonado (Secretario General). Desde el 6 de julio del 2014 hasta hoy hicieron lo que les dio la gana con Independiente.

Nunca hicieron autocrítica. Luego de dar la vuelta en el Maracaná, le entregaron el club a un entrenador y se vieron las consecuencias. Para ellos la culpa era del ex presidente de la Nación, Mauricio Macri. Según los muchachos de los camiones Macri prefería que River le dé la vuelta en la cara a Boca a que el club conducido por ellos le gane a Patronato. Prometían que el 10 de diciembre del 2019 iba a cambiar la suerte del club. Que volverían las copas, el protagonismo y no habría más deuda. Que si ganaba la lista que ellos integraban iba a pasar toda la malaria. Y no, no pasó.

El año pasado el Rojo perdió un clásico imposible con Racing con dos jugadores más. No llego a instancias definitivas de la Copa Sudamericana, no peleo ningún campeonato, ni clasificó a la Copa Libertadores y casi queda afuera de la Sudamericana, fue perjudicado en varias ocasiones, se le fue medio plantel por falta de pagos y no para de perder juicios ante la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). Pese a todo sigue sin haber autocrítica, y cada vez menos aparecen en Mitre 470. El club no existe.

Hoy fue la gota que rebalsó el vaso, como mencioné al principio, la dirigencia pidió a Vigliano y este último le regalo el penal con el que la Academia ganó el derby en el último minuto. Dejo con las manos vacías a su equipo, puso en peligro la clasificación y en juego el prestigio del club. La derrota en este clásico no es un hecho más, es algo histórico. Es la primera vez en 53 años que el Rojo pierde tres clásicos seguido, aquella vez fue por el Metropolitano de 1968 cuando cayó 1 a 0 de visitante, antes de ese partido había cosechado un 2 a 0 (Metropolitano 1967) y 4 a 1 (Nacional 1967) ambas en El Cilindro.

Llegó el momento de hacerse cargo, de asumir las responsabilidades, de dar la cara y de dar a la luz cómo dejaron a Independiente. Llegó el momento de que la oposición deje los egos de lado, pongan lo que hay que poner para sacar al club de esta situación, que por más de que no parezca, apremia. Llegó la hora de que los hinchas dejen el exitismo y la exigencia de ganar los clásicos y vuelvan a exigir campeonatos y el buen juego. Llegó la hora de que nosotros, los periodistas dejemos el miedo de lado y digamos, lo que desde Con Estilo Rojo decimos hace tiempo, que es difícil lo sabemos porque ponemos en riesgo la posibilidad de cubrir los partidos como nos pasó a nosotros, que el club está siendo saqueado en todo sentido por el Clan que maneja el club y que se cree impune ante la sociedad.

Lucas Enrique González Diez

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Redactor.

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