Adiós problemas | #DePelicula

El equipo de Pellegrino volvió a perder un encuentro clave ante un rival directo como era San Lorenzo por 1 a 0, dejando una vez más pasar una buena chance de pelear algo más que la mitad de tabla.

 Qué bueno es decirle adiós a los problemas. Pensar que uno se los pueda sacar de encima como si las soluciones mágicas existieran. Es ahí, divagando entre la más dulces de las ilusiones cuando terminamos de darnos cuenta de lo dura que es la realidad, y no sólo para los personajes de este film argentino de 1955 dirigido por Kurt Land sino también para el hincha rojo. Qué lindo cerrar los ojos e imaginarse a un rojo ofensivo; y en cambio nos encontramos con este equipo que da vuelta una y mil veces los esquemas para poder colocar menos delanteros.

Pensar en un técnico carismático, que entienda la filosofía del juego rojo y la lleve adelante, que sepa ganar encuentros claves y que no tema jugársela no para dejar contento al hincha, sino porque es lo que un club grande exige; en cambio hoy tenemos Mauricio Pellegrino. Y finalmente soñar con dirigentes que se den cuenta de lo inmensa que esta institución, que no se pongan ni a ellos ni a nadie por encima de lo que el rojo representa. Si hay que sacar a un DT por no ser el indicado, que se haga. Pero en lugar de esto, nuestros mandatarios, los todopoderosos señores del sindicalismo, esos que no pueden ser cuestionados defienden un proyecto que hace mucho demostró no ir a ningún lado.

Se escudan en frases como “estos mismos socios eligieron a Cantero” olvidándose que también esos socios los eligieron a ellos, o defendiendo a Jorge Almirón (si, el mismo que se fue luego de perder un clásico en el que no se hizo nada, y se permitió a Racing jugar completamente a gusto, además de cometer varios papelones ante River o Boca recibiendo sendas goleadas de ambos), sólo porque ahora la va bien en Lanús, a pesar de que ese mismo técnico echó como perros a Montenegro y Penco y que en 13 encuentros obtuvo 16 puntos. Ese mismo DT que hacía jugar al equipo 30 minutos y luego se tiraba atrás. Ese, según los actuales dirigentes, era el paradigma de un Independiente ofensivo. Pero claro, si “hace 30 años desapareció el paladar negro”. Muchachos, los cortes de calle le van mejor.

El gol, ese que tanto escasea por estos días, se negó durante toda la primera mitad. Ya sea por intervenciones de Torrico, porque la pelota pasaba cerca de alguno de los palos, o por no saber resolver de la mejor forma, el resultado terminó con un 0 a 0 que de ninguna manera reflejaba lo hecho principalmente por Independiente (porque San Lorenzo tuvo las suyas también) para abrir el score.

Se vio al equipo con buen funcionamiento, sobre todo cuando los ataques nacían de algunos de los centrocampistas, Méndez u Ortíz. Rigoni y Vera, muy enchufados; y con Aquino que por momentos supo combinarse bien con sus compañeros para darle dinámica a un ataque que tenía a Fernández bien de punta y, como siempre, exigiendo.

El dinamismo arriba dio resultado, y así se vieron varias situaciones de gol, de esas que en los últimos tiempos no abundan para el cuadro rojo. De todas ellas, las más claras fueron las de Fernández, que pasó muy cerca de poste izquierdo del arquero azulgrana y el cabezazo que este mismo le saca increíblemente a Rigoni. San Lorenzo, no obstante, tuvo también las suyas, aunque menos y no de tanto peligro. Lo mejor del visitante estuvo a cargo de Bellucci, quien inició las jugadas más claras.

El segundo tiempo no hizo más que mostrar lo mismo que venimos viendo desde que comenzó este torneo. Es como si hubiésemos cerrado los ojos (emulando el ejercicio de los primeros párrafos) y viéramos a un rojo ofensivo, contagiado con ganas e ideas, para luego abrirlos y darnos cuenta que, en verdad, estamos lejos. Muy lejos. Para no más de mitad de tabla. El gol de San Lorenzo (en una buena jugada colectiva), a los 3 minutos por intermedio de Blandi, fue el detonante para que saliera a la luz esta problemática que no parece tener solución.

Ya es aburrido repetir lo mismo, pero es que también todos estamos aburridos de ver al equipo flaquear en las difíciles. Este semestre, por caso, no sólo no se juega copa: ya no se pelea el campeonato, y el saldo en los clásicos arrojará dos derrotas y dos empates. Es decir, ni ese consuelo va a quedarle al hincha rojo.

Qué bueno sería poderle decir adiós a los problemas. Adiós a este rojo famélico, a la falta de ideas, a algunos jugadores a los que la camiseta le pesa 200 kg, a derrapar en los momentos claves, a no ganar los clásicos. Poderle decir Adiós a Pellegrino. Pero como el hincha es el que no sabe, el que no entiende, el que ignora; todo lo que dicen los zares del sindicato (respaldados también por ese creciente grupo de burdos hinchas conformistas, que se agarran de un primer tiempo decente para justificar 13 partidos mal jugados, bajo el lema de “alentá y no critiques” y respaldados por el absurdo de “El aguante”, eterno caballito de batalla de los equipos chicos) está bien y es lo correcto. Pellegrino, no te vayas nunca. Para ser equipo chico, es vital tu continuidad.

#LeoHerrera

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Redactor.

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