Que sea el camino a la reconstrucción | Nota de opinión

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Tarde calurosa, tarde especial, tarde con sentimientos encontrados. La del último sábado, no fue una tarde más en Independiente, no sólo por el triunfo y el quiebre de la racha de 8 partidos sin ganar.

Es que la familia roja, se acerco al Libertadores de América luego de la que quizás haya sido la semana más traumática en los 109 años de vida del club. Las deudas, el posible embargo de las copas, la factible quita de puntos, la posibilidad de una intervención, la supuesta renuncia de Javier Cantero y el pedido del plantel para cobrar sus sueldos. Todo esto, todo esto en tan solo 5 días, fue mucho para un maltrecho corazón de quienes aman al Rey De Copas.

Pero la noticia del día sábado significo un nuevo elemento con el que se llegó al encuentro ante Talleres de Córdoba, el arreglo con una de las agrupaciones para que esta se haga cargo del sueldo del plantel. Este, no fue un dato menor.

Con el partido ya archivado, todas estas cuestiones se potenciaron en la tribuna. El equipo gano y no siendo estupendo en su juego, pero sí mostrándose superior a su rival y ampliamente mejor de lo que venía haciendo en los últimos juegos.
Claro, quizás alguno pueda decir y con fundamentos ciertos, «esta T no es la del 78, no es medida». Seguro el que lo dijera no estaría errado, pero también es verdad que Villa San Carlos tampoco era una medida demasiado diferente a la ejercida por el conjunto de la Docta y a la luz de los hechos, el funcionamiento, rendimiento y resultado marca que la respuesta no fue la misma.

Nada está en mi poder para decir que este plantel fue «a menos» en los últimos partidos, sin embargo, si son culpables de crear un mundo de suspicacias para con la gente que ciertamente podrían haberse evitado si desde el propio plantel se hubiese decidido confesar que existía una gran deuda con ellos, pero haciéndola publica y no dependiendo de que los periodistas lo contaran.
Lo futbolístico no quedó de lado, la victoria significo sin lugar a dudas un mimo, una caricia para el alma de Independiente que sabía que lo hecho el lunes anterior ante Sarmiento no podía repetirse. Así parecen haberlo entendido los jugadores que ante Talleres se mostraron con otra intensidad, con mayor juego, una mejor efectividad e inclusive una mejor capacidad para jugar con el balón. Falencias siguen habiendo varias, pero como marca una vieja frase «siempre es más fácil mejorar desde las victorias».
El árbol no debe taparle el bosque a los hinchas del Rojo, problemas siguen habiendo y muchos tanto futbolísticos como fuera del rectángulo de cesped. Sin embargo, estos solo se pueden solucionar uno a uno y estando unidos. Esta premisa parece haber sido recibida y aceptada en Avellaneda, y a partir de esta misma es que lo del sábado por la tarde no debe ser una victoria más, sino que un punto de quiebre para empezar a reconstruir al equipo con más copas libertadores del mundo. Ese debe ser el objetivo, esa es la ilusión y solo a partir de esto los jugadores podrán despejar aquellos fantasmas que crearon en el imaginario colectivo.

La felicidad del triunfo es innegable, la alegría de volver a ver al equipo siendo superior a su rival también, pero la exigencia deberá volver a ser una moneda corriente en el mundo Rojo como lo era cuando tocabamos el cielo y para que una semana como la pasada no se repita nunca más. Que sea el inicio de la reconstrucción.

Juan Manuel Di Iorio

Juan Manuel Di Iorio

Periodista Deportivo - Ex redactor en @DiarioOle y en Vavel argentina. De paladar negro, porque exigir volver a ser lo que fuimos es saber lo que quiero que seamos

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