Carta al último Mariscal

Gabriel,

Me di unos días para escribir esto, porque las sensaciones eran muchas, confusas y raras. Es por ello que necesitaba decantar algunas ideas y plasmar un poco de lo que siento en estos días.

Había llegado el 26 de diciembre y mi corazón latió a dos compases, la sístole era de comparsa , bailaba ansioso esperando la fiesta que nos aguardaba en el Libertadores de América.

La diástole era de tango amargo y triste. Era mi inconsciente que ” lunfardiando” me decía al oído que no te iba a ver más defendiendo en el campo de juego los colores que unió nuestras vidas.

Y así salí a la calle, con la mirada puesta en el vacío mismo, el calor agobiaba y los cortes de luz hacían que la ciudad sea un infierno… dejá vú de aquella tarde en la que “cuando empuja Milito Independiente quiere”.

A las 18 hs me baje en Alsina y Belgrano donde empecé el pelegrinar nuevamente en esa calle testigo de tantas epopeyas, los recuerdos me pesaban cada vez más en la espalda, me acordé de aquella noche del 21 de diciembre del 97 cuando nos presentaron por primera vez… recuerdo que volvía por esas veredas preguntándome quien era ese misterioso muchacho de rulos. Y quien hubiera dicho la historia que escribiste…

Así pasaron los años y los partidos y tu voz de mando se hacía resonar poco a poco cada vez más fuerte en el eco de la recordada visera…

De repente una gota espesa y pesada cayó en mi cabeza y me hizo volver al presente, haciéndome caer en la cuenta que había empezado a llover. Pensé que el cielo del fútbol estaba triste por tu adiós pero al mismo tiempo bendecía con agua los frutos de tu vida.

Llegue a la tribuna, realmente era una fiesta. La gente contenta arengaba y gritaba… te ovacionaban como al gigante que sos.

¿Será que solamente vos podes hacer este milagro?

No es pavada reunirnos a todos en este momento de división y discordia, olvidándonos del presente y disfrutando del equipo que nos hizo delirar y saltar de alegría hace ya once años. Solo un gran profesional dentro y fuera de la cancha, y excelente persona puedo hacer esto realidad, al margen de juntar tantos jugadores esquicitos de los que ya no se ven en el fútbol de hoy en día.

Solo alguien como vos nos podía darnos ese rencor eterno al Real Madrid por como te hicieron sufrir, y solo vos podías hacernos hinchas del Zaragosa, nos enseñaste que con trabajo y humildad todo era posible y así llegó el día en que, nos hiciste sentir parte del plantel que mejor jugó al fútbol en la historia.

Empezó el partido que más de uno quería que fuese eterno, de ahí en más todo fue una confusa mezcla entre quites viejos y gritos de caudillo nuevos. Tu familia al lado como tantas veces y haciéndole el lugar que merece a quienes son importantes.

¿Quién otro podría haber hecho una despedida con un fin tan honroso como el de destinar lo recaudado a las inferiores del club? Simplemente el último Mariscal, el único que demostró concretamente su amor al club, a los colores y sobre todo a su gente.

Estos pequeños grandes gestos son la gotita de esperanza que nos hace pensar que este club se puede refundar, porque “cuando empuja Milito Independiente quiere”, hoy quiero ayudarte a empujar y contagiar a todos a que lo hagan y es que si Independiente quiere… podemos mover montañas y ponernos en lugar que merecemos estar. Con jugadores e hinchas con la mitad de valores como los tuyos, se puede.

Hasta siempre mi querido Mariscal.

Fernando I. Rey

 

 

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Matias Boccarini

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Profesor. CSR Eventos De los creadores de @conestilorojo Padre de Catalina y Lionel.

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