Amo y señor de América

Hace 36 años, Independiente recobró la memoria y consiguió su séptima Libertadores. Fue el 27 de Julio de 1984 cuando ganó la serie contra el Gremio de Porto Alegre. A continuación, repasamos el camino y ese glorioso día.

Si bien logró títulos en el medio local (Nacional 1977, 1978 y Metropolitano 1983), el Rey de Copas luego de los trofeos en 1964, 1965, 1972, 1973, 1974, 1975, se encontraba en sequía de títulos internacionales. La Copa Libertadores 1984 era el próximo objetivo.

Los grupos los formarían dos equipos de dos países. En el caso de Independiente compartió grupo con Estudiantes de La Plata y los paraguayos Sportivo Luqueño y Olimpia. El 29 de febrero empezó el camino. Fue empate 1-1 frente a Estudiantes, luego vinieron los enfrentamientos Sportivo Luqueño (1-0) y Olimpia (0-1), todos estos partidos fueron de visitante; ya en los partidos de local, el Rojo ganó todos los partidos, vs. Estudiantes (4-1), Sportivo Luqueño (2-0) y Olimpia (3-2). Así accedió a las semifinales.

Ya en semifinales, también se formaron grupos. A los diablos les tocó Nacional de Uruguay y Universidad Católica de Chile. Nuevamente empezó jugando de visitante fueron empates (1-1, 0-0 respectivamente) y de local con victorias (1-0 y 2-1). Ya con el boleto hacia la final, se vino el campeón defensor: Gremio de Brasil.

Pero el equipo no se iba a achicar y de la mano con la grandiosa historia roja; con Omar “Pato” Pastoriza al frente del equipo, impulsado por grandes jugadores, tenía de base al uruguayo Carlos Goyen desde el arco, Néstor Clausen, Hugo Villaverde, Enzo Trossero, Carlos Enrique en defensa, Ricardo Giusti, Claudio Marangoni, Jorge Burruchaga y Ricardo Bochini en el medio y José Percudani y Alejandro Barberon en el ataque. También aparecían desde el banco Pedro Monzón, Rodolfo Zimmermann, Sergio Merlini, Enrique Sánchez y Sergio Bufarini. Un excepcional equipo que varios formarían parte de la selección campeona de 1986.

Fue el 24 de Julio cuando se disputó el partido de ida. Fue victoria roja 1-0 con gol del Burruchaga que, según la prensa brasileña, Independiente disputó “el partido perfecto” tras una brillante actuación.

Tres días después, en Avellaneda, sin grandes lujos, pero con un solido juego y sin sobresaltos, el local empató 0-0 y se alzó con la copa. La séptima Libertadores para el club. Que luego de 35 años sigue siendo el más ganador, el que disputó siete finales y ganó las siete. Para dejar bien claro quien es el Rey de Copas.

Después vendría viajar a Japón para ganar la Intercontinental, pero será otra efeméride para más adelante.

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