La cuarta dimensión

En otro bochornoso encuentro, sin mostrar absolutamente nada, Independiente volvió a perder en esta olvidable Superliga. Esta vez ante un débil Huracán por 1 a 0.

Desde que ayer a la noche terminara el encuentro y hasta hoy martes 03/03 pasado el mediodía vengo pensando si será correcto sentarme a escribir una nota. Realmente no me sobra la inventiva como para poder llevarles algo diferente de lo que, seguramente, ustedes han venido pensando desde la derrota de nuestro querido rojo el día de ayer ante un pobrísimo Huracán. Voy a escribir simplemente porque no puedo quedarme callado, permanecer indiferente a un momento como este y mirar para el costado. Eso se lo dejo a los dirigentes, tarea que al parecer la saben hacer muy bien.

No fue fácil. Cada vez que comenzaba a escribir no podía evitar pensar groserías y puteadas propias de alguien que ya está saturado. Traté de sacar el “yo” periodista, pero sólo me salían insultos. El “yo” cinéfilo (que tanto colabora con esta sección), y lo mismo. Ni siquiera el “yo” más racional era capaz de enfriar la cuestión para poder escribir algo que fuese un poco más que unsimple comentario de Facebook. Fue entonces que recurrí al “yo” científico (sí que algo de científico hay en mi), y por eso hoy, y pese a que existe un documental argentino con el mismo nombre de la nota, con lo cual este bien podría ser un título De película; les traigo una nota De ciencia. No voy a atender a la parte cinéfila, sino a la científica.

Pero entonces ¿qué es la cuarta dimensión? Albert Einstein la definió como el tiempo, que en su relación con el espacio, permitía que un objeto pudiera ser ubicado en un momento y lugar determinado. Pero si tan sólo nos referimos espacio, nuestro mundo es tridimensional, por lo tanto, posee tres dimensiones (a saber: alto, largo y ancho). En ese caso, la cuarta dimensión debería ser algún tipo de lugar que posea una dimensión más. A quienes sean amantes de esos temas, Carl Sagan en su inmortal serie Cosmos (y bueno, algo del “yo” cinéfilo debía aparecer) describe muy bien esta dimensión, que esta teorizada, más aún no probada de forma concluyente su existencia.

Ahora bien, de existir, ¿cómo sería esa cuarta dimensión? Sólo hay una forma de saberlo: viéndola personalmente. Porque no existen palabras en el nuestro ni en ningún otro lenguaje capaz de describir una hipotética cuarta dimensión debido a que, justamente, el idioma está construido en base al mundo tridimensional en el que vivimos. De esta forma es como veo el presente de Independiente: ya no tengo palabras en español ni creo que en ninguna otra lengua para describirlo. Decir que es horrible, pésimo, espantoso, mamarrachesco, deprimente, etc. es quedarse corto. No hay forma de describir esto, tan sólo hay que verlo para darse cuenta. Igual que con la cuarta dimensión.

Muchos fanáticos señalan que esto se debe a que los jugadores no están cobrando, lo cual seguramente es así porque entre otras tantas cosas que los dirigentes están haciendo mal, el no estar al día con el plantel con toda probabilidad es una de ellas. Pero si es el caso, ¿por qué tomar la actitud de ir para atrás en todos los partidos? ¿De seguir haciendo pasar papelones al club? No nos sirve a nosotros, pero menos les sirve a ellos ¿Quién en su sano juicio querría comprar jugadores que fin de semana a fin de semana tienen paupérrimos rendimientos? Si ese fuera el problema, hagan algo saludable por el club y por ustedes: no jueguen. Dejen en claro que hasta que no se les deposite el dinero que les corresponde (porque entiendo, ustedes son empleados y nadie quiere trabajar gratis) no van a jugar. Eso es mejor que hacer lo que hacen. Es como si un empleado de fábrica al que no le pagan, en lugar de hacer un paro, se pusiera a destruir las máquinas. Y en verdad digo esto porque quiero creer que están yendo para atrás, porque si ese no fuera el caso, significa que son más horribles de lo que pensamos.

Al DT Pusineri, por el afecto que le tengo recordando su pasado en el club, admito que he tratado de no ser tan duro con él. Ojo, sigo creyendo que tomó un equipo malo, que él no armó, sin refuerzos y con muchas bajas. No obstante, hay jugadores con los que insiste, mientras chicos de la cantera que parecen estar mejor y más comprometidos deben esperar su lugar en el banco. Entiendo que a los más jóvenes conviene llevarlos de a poco. Pero la verdad ¿qué mejor momento que este para que jueguen? El equipo ya no pelea por nada, y con este nivel, las esperanzas en la copa de la Superliga son casi nulas. Es momento que se les dé el lugar, porque ellos también han hecho méritos para ganárselo, pero aún deben esperar hasta casi el final del partido para ingresar. De esto sí responsabilizo Pusineri. Lucas, si tu determinación no es suficientemente grande como para desafectar a varios de esos jugadores impresentables y darles lugar a nuestros chicos que son la única esperanza que nos queda hoy en día, entonces no sos DT para Independiente.

Por último los dirigentes. Su gestión es también otra cuarta dimensión. Ya no hay calificativos que puedan describir en forma clara el daño que le están haciendo al club. Todo muy lindo que quieran florearse con la mejora de la instalaciones (que insisto, la obra más importante en cuanto a esto se llama Agüero-Milito, porque justamente han sido ellos quienes corrieron con los gastos), pero la verdad me gustaría más que en vez de una manito de pintura en el Botaro, tengan las cuentas al día. No sé, orden de prioridades le llamo yo.

Lo más triste es que después de varios años volví a ver a muchos hinchas hablar de la tabla de abajo. No es para menos: el proceso cada vez se parece más a aquel de 2010-2013. Luego de ganar la Sudamericana, el equipo fue de mal en peor y acabó como todos sabemos. Aún es pronto para hablar de eso, pero las comparaciones son inevitables. Y más aún porque la oposición de serio no tiene nada, y eso permite a los amos y señores actuales manejar el club como si fuera su sindicato. Quisiera terminar esta nota con alguna frase optimista, pero la verdad no sé en que la fundamentaría. Por eso simplemente pedir al hincha que siga acompañando. El club no es responsable de los impresentables que lo manejan ni de los muertos que lo representan en cancha. Sigamos firme junto a nuestro escudo, nuestra camiseta, nuestros colores. Porque todos ellos van a pasar, pero Independiente va a quedar. Y nosotros, los genuinos, estaremos siempre con él.

#LeoHerrera

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