Fortín inquebrantable

Independiente fue derrotado por Vélez cortando la racha de 3 partidos sin ser vencido y sigue sin poder mostrar un buen rendimiento en condición de visitante.

Independiente perdió ante Vélez por 2-0, en el Estadio José Amalfitani, por la novena fecha de la Superliga.

En el primer tiempo Vélez dominó la pelota, pero no logró tener profundidad. «El Rojo» se veía incómodo ante la asfixiante presión del «Fortín», pero no era superado y no sufría mayores inconvenientes en defensa.

Sin embargo, la paridad se rompió, a los 28 minutos de la primera etapa, tras una gran jugada colectiva de los locales que termina en un débil remate que pega en Alan Franco y el rebote queda en los pies de Maximiliano Romero, que definió ante el arco vacío. Sí bien Independiente no pudo hacer pie en ataque tras el gol, pero tampoco sufrió en defensa.

En la segunda mitad Independiente intentó tener más la tenencia de la pelota, pero, a través de la calidad de sus mediocampistas, Vélez siguió manejando la pelota.

A pesar de no tener la posesión, los Diablos Rojos tuvieron una chance clarísima de empatar el duelo en los pies de Pablo Pérez que, tras un envío largo de Alexander Barboza y un error defensivo de Gastón Giménez, quedó mano a mano ante el arquero, pero definió con displicencia donde se ubicaba el arquero de Vélez.

Independiente se encontraba muy desordenado en el centro del campo y, tras una pérdida de Lucas Romero, nació la jugada que culminó en el segundo gol del Fortín, tras una combinación en el mediocampo de Vélez, el autor del primer gol habilitó en el borde del área al recién ingresado Thiago Almada, que sacó un tiro cruzado inatajable para ampliar la ventaja del local.

El Rojo tuvo la chance de descontar en los pies de los ingresados Andrés Roa y Cristián Chávez, pero Vélez estuvo más claro que Independiente después del segundo y tuvo chances como para terminar el partido en goleada.

Independiente es un equipo sin identidad y cuando juega ante rivales que tienen una idea de juego clara, se hace más marcada la diferencia entre aquellos equipos que tienen claro a qué quieren jugar y el Rojo que juega en un estado de desconcierto constante.

Foto: Prensa CAI

Joaquín Fernández Vila

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Redactor.

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