Resurgir – Independiente campeón

Un día como hoy, un año atrás, Independiente volvía a hacer historia. En esta oportunidad recordamos la obtención de la Copa Sudamericana 2017.

Luego del ascenso, Independiente transitó, con Almirón, Pellegrino y Milito rachas negativas, rachas positivas, grandes individualidades, muy buenos partidos colectivos y, claro todo lo contrario.

Con ninguno no alcanzó para salir campeón o pelear un torneo o llegar a una final de copa. Pero (al parecer de quien escribe) se fue formando incipientemente un estilo de juego (pelota por el suelo, posesión, laterales con vocación ofensiva, salida por abajo desde el arco, entre otras cualidades) y más importante una base de jugadores que se fueron empapando de ese estilo y juego. También hubo otros que no dieron la talla y se quedaron en el camino.

Aun así, la distancia entre hinchada y equipo e historia y equipo, no se pudieron acortar; profundizado por la irregular campaña del Mariscal que había ilusionado a todos los diablos.

Es ahí, donde llegó Ariel Holán, que ya había mostrado las credenciales en Defensa y Justicia. Y pudo edificar el mejor Independiente después del plantel del 2002, donde potenció a varios players, revivió a otros, y convirtió en ídolos a otros demás. Y el cambio se vio desde el primer partido; un equipo protagonista en todo el partido, con mucha dinámica y gran sacrifico, con 8, 9, 10 y más oportunidades de gol por partido; donde en la mayor parte del partido se jugaba en el campo contrario.

Ya fuera de la Copa Sudamericana (donde quedamos afuera con Chapecoense) y lejos de los punteros del torneo, el objetivo era clasificar a la Copa Libertadores 2017. Y acompañado de los buenos resultados y gran desempeño del equipo, se llegó a la última fecha del torneo donde había que ganarle a Lanús; no fue así, Barco erro el penal, Andrada atajó como nunca en su carrera e Independiente se quedó en la puerta de la Libertadores.

Con Tagliafico, Rigoni, Barco, Leandro Fernández, el Torito Rodríguez y Campaña como estandartes, se sumaron Gigliotti, Nico Domingo, Amorebieta, Gastón Silva con un claro nuevo objetivo: Ganar la Sudamericana. Y fue así, que el 4 de abril arrancó el camino; en la primera fase tocó Alianza Lima de Perú. 0-0 en Avellaneda, donde Leao Butron se convirtió en Buffon y sacó todo, hasta un penal del Puma. En la vuelta, con un equipo más sólido, fue 1-0 sin sobresaltos, con gol de Rigoni.

En la segunda fase, nos visitó Deportes Iquique chileno, y con un espectacular primer tiempo que termino 4-0 (Alan Franco, Barco, Leandro Fernández y Nery Domínguez) parecía sentenciada la serie, pero el segundo tiempo trajo dos goles de la visita, poniéndole un mínimo de suspenso. y en Chile, todo empezó mal, 1-0 abajo y la serie totalmente abierta. Es ahí que el Rojo sacó pecho y con goles de Maxi Meza y Lucas Albertengo, dio vuelta el partido y sentenció la segunda fase.

Los octavos con Atlético Tucumán nos trajeron, por un lado, el peor partido de la copa en la ida con derrota 1-0 en Tucumán y por el otro, en la vuelta el mejor partido para los neutrales. Primero fue el empate en la serie con un golazo de LeanLove en el primer tiempo, y en el ST vino lo mejor; penal para el rojo, erró Leandro; penal inventado para el decano convertido por la Pulga Rodríguez en primera instancia que se tuvo que repetir por invasión. Cuando se vuelve a patear, el gran Martin Campaña se tira a su derecha y despejó el remate. La mística había salido a jugar (aunque Luchetti diga que no exista) y recién cerca del final hubo definición, cuando entre Moreira, el Toro y Albertengo recuperaron la pelota cerca del área rival, se la dieron a Martin Benítez que, tras un impresionante derechazo, puso el 2-1 definitivo.

Fue un partido que puso a prueba corazones y posiblemente más de uno visitó al cardiólogo luego. Pero se pasó a los cuartos, aunque no solo se consiguió el pase también el equipo se ganó a la hinchada y la gente diabla se identificó con este equipo y con Ariel Holán. Todos salimos pensando que era nuestra copa.

Nacional de Paraguay fue el rival en los cuartos y todo se definió en la ida en Paraguay. Tras las lesiones de Amorebieta (golpeado por un rival a propósito) y Nery Domínguez en el primer tiempo, hubo que rearmar el equipo. y tras venir desde el banco, Leandro Fernández fue figura y goleador del partido. Baile en el segundo tiempo y 4-1 con goles de Meza, doblete del ex Godoy Cruz y Lucas Albertengo.

La vuelta no fue tan distinta, con un gran nivel del equipo fue 2-0 con goles de Burrito Martínez y Gigliotti en el Libertadores de América. El rival para la semifinal era Racing.

Era Racing para todos los hinchas del Rojo, pero no fue así. Finalmente, el rival fue Libertad de Paraguay que dejó en el camino a la academia. Ya en el partido de nuevo en tierras guaraníes, ni un minuto duró el cero. Tras un error en la marca y una mano no cobrada, Tacuara Cardozo puso el 1-0 libertino. Pero lejos de achicarse, el equipo puso a Libertad contra las cuerdas en casi todo el encuentro y convirtió al golero local en figura.

Y volvimos a Avellaneda a dar vuelta la serie. Y en otra gran demostración de determinismo, el conjunto del profesor se puso 2-0 arriba (Barco y el Puma). Llegó el descuento de la visita que nos dejaba afuera. Pero nuevamente el equipo fue al frente y anotó el 3-1 a través de resurgido Gigliotti. Amorebieta sacó todo de arriba, cabeceó pelotas, cabezas y si caían butacas, piedras también los hubiese sacado. La final nos esperaba.

Y fue primero en Avellaneda, tocó el Flamengo de Luis Rueda. Tras un marco y un recibimiento que prendió fuego el LDA. Y a pesar de comenzar perdiendo, el equipo dominó el encuentro de principio a fin.

Llegó el empate 1-1 a través del Puma en el primer tiempo y ya en el segundo, era tener paciencia que el desequilibrio iba a llegar y posterior a una serie de toques por la izquierda, llegó el centro de Barco y la perfecta volea de Meza que se coló por el palo derecho del arco. 2-1 y viajar al Brasil. Nos esperaba el Maracaná.

Ya en Río de Janeiro, el clima prepartido no podría ser más hostil. Cacería de hinchas por todo Copacabana por parte de la barra Mengao con complicidad de la policía. Peleas en la entrada del hotel donde se hospedó el equipo, y un nefasto ritual que comenzó con bombas y fuegos artificiales durante toda noche y siguió con la apedreada del micro en el ingreso al estadio.

¿Cómo respondieron los hinchas que viajaron? Con fiesta en la playa y copando el Maracaná ¿Cómo respondió el equipo en la cancha? se plantó y desarrolló un partido perfecto.  En la histórica cita el Profesor paró a Campaña; Bustos, Alan Franco, Amorebieta, Tagliafico; Domingo, Rodríguez; Meza, Benítez, Barco; Gigliotti.

A pesar de arrancar abajo en el marcador desde los 29 del PT, el equipo se repuso y 10 minutos después Barquito desde el punto penal logró el empate. Luego de eso, fue baile, 80.000 personas fueron testigos de como los jugadores de vestidos de blanco les pegaban un toque a los jugadores locales.

Aunque en algún lapso fue palo a palo, el diablo rojo nunca renunció a su juego y superó claramente al Flamengo y hasta lo pudo ganar en la tremenda corrida de Gigliotti que el defensor logró sacar en la línea. Ya con el final consumado, otra vez el Maracaná se rindió ante el Rey de Copas.

Otra vez, el mítico estadio fue escenario de una nueva hazaña roja, Un nuevo Maracanazó se perpetuó, el tercero del Rojo (primero vs Santos en 1964 y segunda vs Flamengo en el 95) que se sumó al uruguayo del mundial 50. Tres años atrás, la selección, con Messi a la cabeza, se quedó con las ganas.

Fue la gran coronación para un año de gran nivel futbolístico, admirado por rivales e hinchas de otros equipos. Fue la demostración de varios jugadores que podían vestir la casaca roja y revertir su imagen mostrando su hambre de gloria.

Fue la mejor coronación para un grupo de jugadores y cuerpo técnico que tomaron el ADN de club y lo llevaron a lo mas alto. Con el refundado saludo místico como parte de la identidad del Rojo, el equipo recuperó su grandeza. Fue aprender y dejar la malo atrás. Fue resurgir.

El paladar negro estaba a la vista, dejó de ser un recuerdo de nuestros viejos o abuelos. Con Ariel Holán al frente, tres generaciones se identificaron con este gran equipo. Y llegará el momento donde le contaremos a nuestros hijos y nietos, del gran equipo campeón del 2017.

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