Y un día dijo Basta

Independiente cayó 3 a 0 en el clásico de Avellaneda. Esa sería la rápida síntesis para describir racionalmente lo sucedido el día domingo en el Estadio Presidente Perón, pero no, Independiente no es esto, estos jugadores (excepto por Martin Campaña) no tienen ningún tipo de respeto por este club, sus colores o su historia. Independiente no cayó, estos sin sangre le hicieron otra mancha más al ya vapuleado manto rojo.

Lo hecho por estos jugadores rozó lo patético teniendo en cuenta que se jugaba un clásico y que estaban siendo puestos bajo la lupa ellos como su entrenador, al que como siempre, declaran un respaldo absoluto y que luego en cancha le ponen la renuncia frente a su cara.

Realmente el paso de las horas no aminora la bronca e impotencia despertada en quien escribe hace ya años, pero potenciada luego de tan bochornosa muestra de descaro, desprecio e indiferencia hacia una institución que no solo es reconocida a nivel mundial sino que es la que les paga el sueldo.

Uno se detiene, y por momentos, también cae en la idea de que la solución a esto es la salida del entrenador. Pero realmente, al menos para el dueño de estos pensamientos, el domingo dije “Basta de jugadores así” no quiero más ver esto.

Esto no implica que Gabriel Milito no sea también parte responsable de este papelón, pero ya no lo considero como el fusible a reemplazar. Por algo había pedido un central más aguerrido y con carácter, por algo había pedido un volante central como Marcone. Cierto es que el Mariscal por ahora no demostró carácter como técnico para darle un buen funcionamiento a estos sin sangre que juegan con nuestra camiseta.

La comisión directiva ciertamente levanto al club en muchísimos aspectos de donde se encontraba sumergido hace años, pero sería un descaró negar que futbolísticamente el club sigue en la misma línea de las ultimas 2 décadas, futbolísticamente esta comisión es un fracaso rotundo y apoyándose en la “espalda” de Milito ahorraron en jugadores y obviamente compraron mediocridad que no da la talla para usar nuestro escudo en su pecho.

Pero luego de mencionar meramente, en el orden de importancia que tienen para mi, voy a la pieza fundamental que me genera la necesidad de escribir estas líneas. Los jugadores.

Así como suena, pase lo que pase, no soporto que continúen regalando nuestro orgullo. Ganen o pierdan, pero dejen todo y sino…que se vayan TODOS porque Independiente no es para cagones. Probemos con este proyecto, porque los nombres cambian pero es la actitud y la hombría la que debemos recuperar”, tan solo un par de días previos al clásico cerraba la nota Un nuevo proyecto de esa manera. Un presagio de lo que iba a confirmar con estos poco profesionales.

Seguir cambiando el nombre de los técnicos ya me parece un simplismo ante la burda reacción de un plantel que cansó hasta el hartazgo mismo siendo que se devorarían así al 3er entrenador en menos de 2 años. Inadmisible. El arquero es de los pocos que demuestra entender cómo defender esta camiseta y por ello lo dejo fuera del análisis.

Este plantel de camarilleros, cagones y perdedores constantes no me merece ningún tipo de respeto, porque se cansaron de demostrarle al hincha que no nos respetan a nosotros ni a nuestro club. El 0-3, con baile y con un Racing que nos hizo precio es algo imperdonable. No por sus cargadas, sus tristes vidas sienten esto como algo único. Tampoco por el historial, 22 partidos siguen siendo más que mucho para darle la importancia que merece. Sí por la manera, su cuasi prostitución no solo repugno hasta el último de los amantes del Rojo, sino que hace entender que llegó el momento de cortar de una vez y por todas con este problema.

Hoy me respondo algo que hace tan solo una semana no sabía detectar. Ellos son el problema, ellos, su desinterés, su impersonalidad, su mediocridad, su falta de sangre, su cinismo e insulto permanente y constante a los valores que generación tras generación aprendimos a respetar, son el problema. Hasta para el más obtuso de los seguidores podría con suma tranquilidad entender que lo del fin de semana fue una «cama», un partido saca técnico, un plan orquestado por una camarilla a la cual el club le chupa un huevo, solo le importan sus intereses y que les cumplan los caprichos. Sino, pasan estas cosas, nuevamente tiran el equipo al bombo en busca de que se vaya el malo, llegué un bueno y puedan continuar hasta que este también se vuelva malo y deban recomenzar el circuito de deglutir entrenadores.

Llegué al límite, ya son muchos años cambiando piezas, justificando situaciones e implorando que esta realidad se acabe para volver a vivir nuestras hazañas más gloriosas. Quien escribe pide por su salida, como socio, como hincha, como periodista, como una casi insignificante parte del gigante club al que pertenecemos. Porque me duele, porque yo lo lloro, porque el estomago se me llena de bilis cuando veo como lo traicionan, como lo tumban, porque he hecho mil cosas esperando solamente que llegará el próximo partido y ganará. Porque el autor de estas palabras, como quien lee esta nota, ama al club y no perdono que nadie más con un jugoso sueldo se cagué en nuestros colores, en nuestro amor y en nosotros mismos.

Afuera, uno por uno, los quiero ver desfilando por Av. Mitre 470 (No camioneros, la CD que también deje de tomarnos por boludos) y firmando la rescinción de sus grandes contratos. Hagan tronar el escarmiento, no podemos permitir que se siga bastardeando al club. Llegó ese momento de quiebre, tras años, décadas, descenso y eliminaciones varias como para justificar este reclamo. Basta de esto, quiero gente que muera de ganas de estar en el club y conseguir la gloria acá. A los amantes de las selfies y los declaradores seriales de la semana los quiero a todos afuera.  Lo demostraron con creces que no pertenecen y en su mayoría no dan la talla para estar en Independiente.

La comisión directiva, que siga, pero que encuentre a alguien idóneo para estar en los temas futbolísticos porque ellos también demostraron no entender sobre esta materia a pesar de que quizás tengan las mejores intenciones. Que Gabriel Milito, también siga…pero que se carguen a todo este plantel hasta de que se sume a su lista de conquistas junto con Almirón y Pellegrino. Prefiero perder con la reserva antes de ver un partido más en el que estos perros se prostituyen con nuestra casaca. Limpieza completa porque el parecido que tenemos ya con Racing es horrendo.

San Lorenzo armó un plantel con referentes y hambre, le dio resultado. Racing armó un plan con referentes y hambre, le dio resultado. River armó un plan con referentes y hambre, le dio resultado. El proyecto no se basa en apoyar a un grupo de perdedores hasta que lentamente se vayan yendo a jugar a Malasia, Estados Unidos u otros sitios de su nivel verdadero. El proyecto está en tener jugadores que se mueran de ganas de jugar acá, que se mueran de ganas de conseguir la gloria y mecharlo con el temple de experimentados triunfadores, no viejos fracasados.

Independiente puede golear, ganar, empatar, perder o ser goleado. Esto es fútbol y esos resultados son variables reales. Pero jamás, jamás, nunca, podré perdonar que regalen una derrota como lo están haciendo estos futbolistas. La actitud en este club no es negociable y el orgullo nos es un elemento para regalar. Limpieza total del plantel para sobre sus cimientos poder reconstruir un Independiente con hambre y ganador, no se les justifica ni un partido más.

La historia grande en el club se consiguió con purgas de los planteles malos y apoyándonos en nuestros valores, hambre y ganas de triunfar. Jamás construimos en base a los fracasados. Independiente debe gritar ¡Basta!.

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Juan Manuel Di Iorio

Juan Manuel Di Iorio

Periodista Deportivo - Ex redactor en @DiarioOle y en Vavel argentina. De paladar negro, porque exigir volver a ser lo que fuimos es saber lo que quiero que seamos

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