¿Un nuevo proyecto?

Paso una nueva fecha, otro partido clave e Independiente, una vez más, termina sin la victoria en el bolso. Para quien escribe una situación como la que se vive en el club es algo que no esperaba vivir. Me cansa Independiente.

¿Acaso ante San Lorenzo mereció perder? No, tampoco mereció quedarse solo con un empate ante Gimnasia y Rosario Central. Lamentablemente, ya no me consuela eso. Porque me enseñaron que en el fútbol las cosas se consiguen y se luchan, no se merecen. ¿Y si probamos con un proyecto que implique un cambio de actitud y no de nombres?.

En este sentido, si pienso en que como local, tras 15 días de descanso, en un clásico y contra el equipo alternativo de un rival que atraviesa una mejor ubicación y realidad de la que transitamos nosotros, a los 30 segundos nos convierten un gol con una sucesión de errores injustificados y de principiantes, nada me hace suponer que el merecimiento sea otro que el de terminar como terminó el cotejo.

Así de simple, después tuvimos llegadas, tuvimos la pelota, tuvimos el palo, pero antes del minuto la gran mayoría de los hinchas que nos acercamos al Libertadores De América veíamos casi como aquel que intenta mirar la hora apenas despierta, restregándonos los ojos, que otra vez la historia se iba a repetir. Que una vez más nos volvíamos con bronca, desazón y nada bueno proveniente de esos que usan nuestros colores.

La historia que no pensaba vivir es esta. La de sentir que un gol se haría irremontable, que las caídas se harían cuasi rutinarias, que las frustraciones por ver cómo pasan los campeonatos y rápidamente nos despedimos se vuelven moneda corriente en la vida de los hinchas. Que no te devuelva nada, nada de nada, más que una puteada o un disgusto.

Sin embargo, no hablo de dejar de sentir al Rojo, jamás diría que uno puede dejar de sentir un amor tan puro y sincero como el que siente por el club, nunca me atrevería a pensar que se puede ahogar una pasión como esta. Pero sí puedo afirmar que este Independiente no me representa de la forma en la que siempre lo entendí.

Al menos quién vuelca sus palabras en esta hoja siente un sentimiento muy duro de entender. Uno creía que tras 2 años con 2 técnicos distintos y campañas alternantes entre la ilusión y el fracaso, este debía ser el semestre del despegue. Lejos de eso, veo como la ola, este tsunami de al menos 20 años continúa arrastrando al club a contramano de lo que históricamente correspondió.

El cansancio antes fue con Gallego, ayer fue con Almirón o Pellegrino, hoy es con Milito, y de no cambiar nada sustancialmente mañana será con otro nombre. Pero el cansancio es por ya no hallarle ni causa ni solución a este momento. Porque se ha cambiado absolutamente todo en Independiente, pero la realidad sigue siendo la misma.

El problema actual es que quizás el nivel individual de algunos jugadores, como Vera, Benítez, Rigoni, Toledo es exasperante. Algunos son ampliamente recuperables y nos lo han demostrado. Otros, debieran aprovechar la nueva ley contra las carreras de galgos para armar el bolso e irse libremente cual can en libertad.

En muchos partidos las erróneas decisiones del entrenador dieron pie a observar con terror este nivel de sus futbolistas. Un claro ejemplo fue el del domingo al ver como no se animaba a poner dos delanteros, cuando la táctica clara iba a ser la de llegar a través de centros al área, por el contrario de esto hizo cambios puesto por puesto. Jamás desarmo una línea de 4 de pésima performance y ante un rival que jugaba de contraataque, haciendo tiempo y con un solo punta. Allí es pura y exclusivamente su decisión la que lo condena a la crítica.

Tras señalar todo esto, me encuentro en el terrible sincericidio de saber que no termino de comprender ni las causas ni la solución definitiva a este momento que hoy atraviesa el club. Sin embargo, puedo determinar a la perfección qué es lo que me es irreconciliable con las actuaciones del presente plantel.

Uno puede saber que el Rojo no siempre va a ganar, a veces podrá empatar y otras aceptar dignamente el verlo derrotado. También entenderíamos que no siempre se puede jugar “bien” o de manera “vistosa”. Lo que se me hace imperdonable como hincha es la displicencia. Ahí sí le caigo al dt, quien no logró hasta aquí inculcar en sus dirigidos todo lo que él como jugador hacia por estos colores. Allí encuentro el mayor problema, es más doloroso y por el cual tanto se fastidia el público.

Se puede ganar, empatar o perder, pero jamás se puede regalar la derrota. Independiente siempre debe vender carísimo perder un encuentro y este plantel lejos de hacerlo parece subastar la camiseta antes de esforzarse. Sucedió con Defensa y Justicia, con Chapecoense y en repetidas ocasiones por el torneo. Antes del minuto, la mayoría de los hinchas entendíamos que el resultado era remontable, pero que este plantel no tendría la capacidad de darlo vuelta y así es como al minuto ya para nuestro dolor visualizamos como durante 90 minutos se concretaba nuestro temor.

Corre, transpira, movete, Salí del libreto, gambetea, patea desde afuera, tira un pase largo. Anímate a vender cara la derrota. No humilles estos colores. Allí está mi mayor obstáculo para entender que todo lo que Independiente hizo es bueno. Porque tener la pelota o situaciones no implica tener hambre y sangre en las venas. Y este equipo parece empeñado en demostrar que a ellos les da lo mismo cualquier resultado, golear o sea goleados, pelear o transitar el torneo. Salvo por Campaña, la gran mayoría de estos jugadores son mejores declarando intenciones en la semana que pateando la pelota durante los encuentros.

Ahí está el proyecto, enséñenles donde están, muéstrenle cómo se defiende esta camiseta, háganles entender que no somos y jamás fuimos el Barcelona. Somos Independiente, acá se gana y se juega bien, y cuando no se puede se corré, se mete y se muere con las botas puestas. Dando todo. Jamás dando lastima.

Se viene el clásico ante los nietos, el resultado es vital desde lo numérico para la continuidad del “proyecto”. Sin embargo, para quien le escribe lo actitudinal es lo prioritario para ver si de una vez y por todas arranca un proyecto en el que a nuestros jugadores se les enseña cómo ganar y en caso de que toque, cómo perder. Así como suena, pase lo que pase, no soporto que continúen regalando nuestro orgullo. Ganen o pierdan, pero dejen todo y sino…que se vayan TODOS porque Independiente no es para cagones. Probemos con este proyecto, porque los nombres cambian pero es la actitud y la hombría la que debemos recuperar.

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Juan Manuel Di Iorio

Juan Manuel Di Iorio

Periodista Deportivo - Ex redactor en @DiarioOle y en Vavel argentina. De paladar negro, porque exigir volver a ser lo que fuimos es saber lo que quiero que seamos

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