Identidad sin alternancia es necedad

El Rojo empató sus últimos dos partidos ante rivales que, al menos en la previa, se mostraban como inferiores. Sin embargo, lo que queda en el tintero es la manera en la que se produjeron ambas igualdades.

Tener una idea clara y con la que todo el equipo se comprometa es fundamental para aspirar a cualquier logro. Casi ningún equipo logro algo importante si el esfuerzo no era mancomunado con los conceptos volcados por el entrenador.

Independiente demostró que la idea de Gabriel Milito es entendida y perfeccionada partido a partido. El partido contra Quilmes a su vez fue una buena muestra de que la manera en la que el dt confía para conseguir los resultados es defendida y practicada sin importar si deben hacerlo suplentes, titulares, experimentados o juveniles.

Esto es bueno, sin ningún tipo de objeción. Generar una única identidad de juego es bueno. El hincha hoy va al estadio sabiendo cómo intentará ganar el encuentro el Rojo.

El problema es no tener una alternativa a esto. No un estado de anarquía total, ni un desconcepto completo por parte de los futbolistas. Pero lo expuesto ante Quilmes y Chapecoense hizo recordar a aspectos criticados durante la era de Jorge Almirón.

Cualquiera podrá decirme que Independiente contó con oportunidades para ganar ambos encuentros y también es cierto. Sin embargo, rápidamente podría contraponer el hecho de que las situaciones fueron escasas pensando en que se enfrento a dos equipos que propusieron defenderse durante todo el partido.

La falta de explosión y sorpresa en los últimos metros fue el factor más evidente, así como que con el ingreso de los sustitutos logró revolucionar al equipo en dichos empates. Vera y Rigoni fueron un cambio de ritmo ante el cervecero. Meza y Sánchez Miño cambiaron la forma y la velocidad de un equipo previsible en el duelo copero.

El juego asociado, la presión alta y la salida limpia son la identidad de este Independiente versión Milito. Además, hay que entender que la identidad se consigue ciertamente a base de prueba, error, corrección y rodaje. No se pueden jugar los 90′ para los costados o para atrás, ni tampoco pretender que el equipo sea vertical durante todo el partido, el pragmatismo es la clave para no encerrarse en un concepto y variar en base a los rivales dentro de una misma idea.

Pero si el rival te tapa la salida, te propone dos líneas defensivas y casi nulos espacios. Es el trabajo del entrenador hacerles entender a sus futbolistas que deben contar con un plan B, para cambiar el ritmo con un  pelotazo, para gambetear hacia adelante y sacarse las marcas, para romper líneas y abrir los espacios, para no caer en el previsible y casi somnífero juego que mostró ante Chapecoense principalmente durante el primer tiempo donde los jugadores supieron como abrir la cancha pero jamás como profundizar ni saltar líneas.

Ni antes éramos el nuevo Barcelona, ni ahora somos un equipo amateur, los conceptos están, los jugadores están comprometidos. Será importante lograr la victoria ante Tigre y en Brasil para recomponer la confianza.

Pero para que esto se produzca será necesario conseguir alternativas para evitar regalar más minutos como sucedió hasta aquí cuando el rival propone el no juego. Si la identidad no consta de alternancia se convierte en necedad para no entender que hay más de una manera dentro de una idea de juego para conseguir los resultados sin traicionar las convicciones.

En el horizonte aparece Tigre en casa y la vuelta contra Chapecoense en Brasil. Independiente ya tiene definida su identidad desde la llegada de Milito, ahora será el turno de demostrar que esa identidad es pragmática y no una barrera imposible de superar para el equipo…No seamos necios, la alternancia mejora cualquiera idea propia y en Independiente se exige siempre hallar las respuestas a los problemas que nos intenten frenar.

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Juan Manuel Di Iorio

Juan Manuel Di Iorio

Periodista Deportivo - Ex redactor en @DiarioOle y en Vavel argentina. De paladar negro, porque exigir volver a ser lo que fuimos es saber lo que quiero que seamos

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