Pánico escénico

«Respuesta psicofísica del organismo, generalmente intensa, que surge como consecuencia de pensamientos anticipatorios catastróficos sobre la situación real o imaginaria de actuar en público». La teoría de Renny Yagosesky nos dice que esta fobia es habitual en los deportistas, que les puede producir estrés, timidez, ansiedad, preocupación, tensión corporal, inhibición e ineficacia funcional, entre otras cosas.

Esto es lo que le sucede al conjunto de Pellegrino. Esto es lo que ha pasado con el Ciclo Pellegrino. Independiente ha sufrido pánico escénico a lo largo de los últimos nueve meses. Cuando no se esperó mucho, cuando la situación era tranquila, el equipo le respondió (por lo menos en resultados), pero a la hora de afrontar un duelo de índole trascendental el equipo se fue cayendo como los dientes de un anciano de 90 pirulos que nunca fue al dentista.

Ya afuera de la lucha por el campeonato, es probable que gane los últimos tres partidos pero no clasifique a la Libertadores del año entrante; en el torneo más sencillo de los últimos años, Independiente ni siquiera alcanzó ese premio consuelo, ese premio de cartón para quien es el máximo ganador de dicho certamen que, lamentablemente, se ha acostumbrado a verlo sentado en el sillón de su casa.

Es cierto que el hincha le fue reacio desde antes de su llegada con banderas en contra de la misma pero también es verídico que nunca logró conquistar el corazón del seguidor Diablo con lo que más le apasiona: juego. Independiente nunca transmitió nada. Ni alegría por su juego, ni bronca por sus fallas, ni dolor porque no salgan las cosas. Nada. Independiente tuvo una parsimonia que ni siquiera en la B Nacional se apreció. Basta con ver la imagen de Méndez caminando hacia el banco cuando debería correr desesperado para que entre su relevo.

¿Y luego se creen guapos al discutir con el hincha? No, señor, disculpe, pero guapo, lo que se dice guapo, se demuestra con la pelota en los pies. Bochini era guapo, Agüero era guapo, pelear no es de guapo. Tampoco son guapos los muchachos de la hinchada que provocaron a los futbolistas, los repudio, hay que terminar con esa detestable cultura del aguante de hacerse los malos con el otro desde atrás del alambrado. Y esto también cuenta para aquellos dirigentes que no saben ocupar su lugar, al hincha se lo escucha.

El Rey deberá comenzar su reestructuración al finalizar este torneo porque el semestre que viene tendrá certámenes impostergables, veremos quiénes estarán en el barco a partir de Junio, lo que sí será indispensable es estar a la altura porque los miedos nos llevaron a lugares que jamás creímos pisar.

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Matias Boccarini

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Profesor. CSR Eventos De los creadores de @conestilorojo Padre de Catalina y Lionel.

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