Cada día más Racing y menos Independiente

Nos ahogó nuestro propio humo, fue nuestro humo el que nos impidió ver que con estos jugadores temerosos, algunos hinchas con pánico a ser llamados amargos y con el dt defensivo con el que contamos ya no somos el Independiente que supimos ser sino más bien un Racing vestido de rojo en la actualidad.
Independiente se sabía que debía ser candidato y campeón en este torneo por los años transcurridos desde el último título, por no jugar la Copa y por nombres propios. Sin embargo, luego del gol sobre la hora de chilena en el área chica y como local de Lisandro López, nos despedimos de cualquier ilusión en la fecha 4.
Claro, alguno podría decirme que esto puede cambiar, que restan 12 fechas, que estamos a 5 puntos. Cientas son las razones matemáticas para justificar el no bajar los brazos aún. Pero en el fútbol hay razones que en ningún calculo matemático se podrán analizar y es por ello que a pesar de que es cierto que todavía falta y esto es fútbol, hoy me siento con menos ilusión que un hincha de Gimnasia.
Este equipo y este técnico nos ahogaron en su humo, parecía que luego de temeroso cierre de 2015 habrían aprendido la lección y en este 2016 no especularían más, irían al frente como la historia exige, nos devolverían la alegría. Pero como siempre, desde el discurso ellos entienden todo, pero solo nosotros les podemos creer, porque en el verde césped donde las palabras deben hacerse hechos, este plantel y cuerpo técnico se encargó de demostrarnos cómo se esfumaban en el viento.
Independiente no puede ser campeón primero que nada porque no sabe a qué juega, pero principalmente no puede serlo porque para ser campeón se necesita hambre, amor propio y vergüenza deportiva. Y este plantel a excepción de contados casos como el de Tagliafico, carece de ese hambre. Liviano, tibio, CAGON y predecible, así son jugadores y técnico. Y el hambre, lamentablemente no es algo que se pueda comprar en un mercado de pases. Tenemos los jugadores, tienen la técnica, pero no tienen la determinación ni las ganas. Y así, vemos otro año irse y preparamos nuestra mente para lo que significaría otro año sin alegrías domésticas.
El hincha merece un párrafo aparte, no todos, no los de un sector, a los hinchas de la silbatina ensordecedora del duelo ante Central, damelos y cuidemoslos, esos aun conservan nuestro paladar negro. Sin embargo, hoy contamos con muchos hinchas racinguizados, tanto como el club, que son los mismos que a 3 minutos del final encienden bengalas para festejar un triunfo que aún no estaba sellado, frenando el juego y permitiéndole a los rivales reacomodar ideas y pulsaciones, pero claro. Ya no somos amargos eh! Ahora somos unos boludos bárbaros, hinchas de nosotros mismos, sin diferencia alguna con nuestros nietos de enfrente.
Así está hoy mi Independiente, nuestro Independiente. Duele hasta el hartazgo, enoja hasta la persona más calmada y enloquece hasta al más criterioso, somos un candidato de humo de jugadores sin sangre, con un técnico sin huevos y con hinchas muy racinguizados. Así ilusionarse es tener ganar de sufrir otra decepción.
Al menos quien escribe no perdona más nada, ni al boludo del hincha que se paga una platea para hacerse el barrabrava, ni al arquero que divide opiniones pero que jamás te va a salvar un juego, ni a los defensores que cuando no hacen un penal, pierden la marca, ni a los volante que se superponen y no ponen lo que deberían, ni a los aquino, ni a los Benítez, ni al dt caprichoso y cagon. No justifico más a nadie, háganse cargo esto es Independiente y este fracaso es de ustedes y sino dan con el piné de la institución, váyanse y ahorrennos la plata. Me harto ser cada día más Racing y menos Independiente.

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Juan Manuel Di Iorio

Juan Manuel Di Iorio

Periodista Deportivo - Ex redactor en @DiarioOle y en Vavel argentina. De paladar negro, porque exigir volver a ser lo que fuimos es saber lo que quiero que seamos

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